Origen del concepto “Partido Político”

Por: Norma Sontoya

Vivimos en una época en la que cada día nos invaden más los famosos “Partidos Políticos” que están tan desdibujados,  desconocemos lo esencial de su origen; por lo que ahora que vivimos una etapa electoral en nuestro país, creo que vale la pena echarnos un clavado al pasado y conocer de dónde viene ese concepto, cuando menos para saber su importancia como tal.

Una noción amplia de “partido” es: Grupo de personas unidas con un mismo interés. Por lo que sus orígenes  se remontan a los comienzos de la Sociedad organizada, ya en Grecia se hablaba de grupos integrados para obtener fines políticos, como en Roma.

El término “Partidos Políticos” con permanencia temporal, surge como mediador entre la sociedad y el estado, luchando además por el poder político a través de los procesos electorales, su origen como tal es más reciente. Surgen en la última parte del siglo XVIII o primera del XIX en Inglaterra y E.U.A. lo que  tiene que ver con el perfeccionamiento de los mecanismos de la democracia representativa.

La teoría de mayor aceptación afirma que tuvieron su inicio en el siglo XVII, evolucionando durante el XVIII y organizándose a partir del XIX, más concretamente, después de sucesivas reformas electorales y parlamentarias en Gran Bretaña en 1832; los partidos modernos fueron condicionados por los procesos de formación y modernización de los Estados nacionales durante los siglos XVIII y XIX, siendo además resultado de la sociedad tradicional o feudal y su paso a la sociedad industrial.

Posterior a las revoluciones de Inglaterra y Francia, requirió formas de organización política que sustituyesen las estamentarias o corporativas por nuevos modos de organización; con grupos políticos organizados, con reglas claras, las cuáles serían de carácter electoral dando un sentido distinto al  llamado “Mandato Directo” (Vitalicio), el cuál fue sustituido por el representativo, aunque su inclusión en el pensamiento  político se dio lentamente.

La división entre la sociedad civil – dotada de derechos inherentes – y la política, exigía canales de comunicación que articularan intereses entre ambas partes; los causes para dicho intercambio fueron el Parlamento, los partidos políticos y la opinión pública, aunque su objetividad siempre ha estado en discusión por las críticas que desde la antigüedad les lanzan sus detractores. En teoría permite se expresen intereses nacionales como particulares, pero la pluralidad impide que los particulares dominen por entero los nacionales. Por lo que su función termina siendo ambigua aunque necesaria, en una sociedad plural donde distintos grupos e intereses requieren de su participación y representación, lo condenable sería un partido único, generalizando los intereses particulares. La pluralidad en condiciones de igualdad de oportunidades, propiciando y garantizando la democracia es su mejor catalizador.

Por lo ambiguo que resulta, los partidos políticos no siempre han sido bien aceptados; en México al consumarse la Independencia, son precisamente los criollos quienes monopolizan el poder, segregando a los mestizos y numerosas castas a su precaria condición económica, falta de cultura general y tradiciones políticas.

Establecido el imperio de Iturbide, se dejan ver tres corrientes políticas buscando desorganizadamente solucionar los problemas del nuevo país (los Iturbidistas, los Borbónicos y los Republicanos); el sistema electoral en la época de la Independencia, establecía el sufragio censitario y la elección tipo indirecto, lo que constituyó un tropiezo para su organización, además de la falta de una infraestructura económica sólida y permanente.

La energía e inquietudes políticas de los mexicanos encontraron cauce en la mazonería, de donde surge la logia de rito Yorkino (progreso y ruptura de antiguas estructuras coloniales) y la del rito Escocés (partidarios de la forma monárquica), al desaparecer las logias surgieron “Los Federalistas” y “Los Centralistas” que de 1823 a 1860 se disputaron el poder político del país.

La palabra “partido” a nivel constitucional en México se da sólo en 1963 al crearse los “Diputados de Partido”.

En esta época tan convulsionada por los intereses particulares de los candidatos y partidos, es importante tomar conciencia de la importancia de nuestra participación como sociedad y exigir representantes que muestren interés genuino por ayudar a nuestro país, lo que últimamente está muy lejos de su origen; como sociedad tenemos un compromiso: informarnos para conocer y elegir lo que realmente beneficie a nuestro entorno, donde todos sepamos exigir  por los causes correctos a todos aquellos políticos: La honestidad, el respeto y lealtad a su país, lo que cada uno promete durante los tiempos de campaña y que en su toma de protesta, piden al pueblo “Que de no hacerlo, la sociedad se lo demande”.

¿Crees que es importante que nos involucremos en las decisiones que afectan nuestro entorno? ¡Dános tu opinión aquí o en nuestras redes sociales!

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